Alonso Obsession
Da la sensación de que todos los aceites de oliva son iguales. Unos más amargos que otros; algunos ligeramente más picantes o herbáceos, pero sin diferencias notables. Mentira. Y aquí un ejemplo de esa expresión frutal que, dependiendo de la variedad, muestra sus matices. Lo vemos claramente en los frescos aceites Alonso y sus monovarietales. De arbequina, con notas almendradas y de tomates maduros, boca densa, de sutil picor final, que haría un lindo cortejo a un pescado blanco a la plancha; coratina, de nariz más especiada y una boca decididamente amarga, llena de antioxidantes, con un importante y largo picor, diseñado para un touch and go con unos rústicos vegetales a la parrilla o un cálido potage de lentejas y tocino; koroneiki, de una nariz llena de hojas verdes, pasto y tomates verdes, con una boca poderosa y vegetal, delicioso para una ensalada de verdes con mozzarella fresca; y frantoio, de una nariz elegante y una boca balanceada como pocas, con todos los componentes de un buen aceite, y un buen amante para terminar esa pasta al pesto. Cierra el capítulo un blend, una mezcla obsesiva en un formato singular, que más parece un perfume que un aceite: Alonso Obsession, delicado, sutil, con picor y amargor por partes iguales. ¿Son todos iguales? Orwell dixit: unos más iguales que otros.
Ref: https://barrio.nirvino.cl/2015/04/02/la-obsesion-de-alonso/